domingo, 31 de julio de 2011

Dos plantas útiles para nuestro jardín

Por Gabriel Montiel – Venezuela



    Nuestro planeta es fascinante. Nos ofrece los recursos que necesitamos para vivir y muchas veces nos sorprende con fenómenos naturales y características que ni imaginábamos que existían. En ocasiones, estas maravillas pueden estar más cerca de nosotros de lo que creemos; en un jardín común y corriente por ejemplo.

    Cymbopogon nardus es el nombre científico de una planta gramínea conocida, dependiendo del lugar donde crezca, como: Belgata, Hierba de Limón, Zontol o Citronela. En Venezuela, donde se le llama Paja de Te o Citronera, suele verse en algunos jardines atesorada como planta medicinal*. Puede crecer cerca de un metro de altura y es muy resistente al clima. Es habitual su uso para tratar el resfriado común o la tos y también se consume como un te muy delicioso.


    En algunos recursos de la red le atribuyen la capacidad de repeler insectos. El geraniol es un componente importante de esta planta. Ciertamente es una especie herbácea muy útil. Para preparase un te, basta con tomar algunas de sus largas y lisas hojas y hervirlas en agua por unos minutos, agregar azúcar al gusto y listo. Se debe tener cuidado al recolectar sus hojas pues los delgados bordes pueden causar cortaduras.
En la elaboración de medicina natural, se le emplea acompañada a otras plantas curativas como el Toronjil, el Limón y la Sábila.


    La Siempre Viva o Prodigiosa, es otra aliada natural de la salud. Su nombre científico es Kalanchoe pinnata (Bryophyllum pinnatum) es una planta de hojas verdes ligeramente dentadas que se emplea en el tratamiento de golpes como antiinflamatorio, colocando cataplasmas de sus hojas sobre la zona afectada. Puede consumirse en forma de te pero teniendo el cuidado de no utilizar demasiadas hojas, pues se dice que su efecto es muy fuerte. En Venezuela se le conoce con el nombre de Colombiana y se consigue plantada en los jardines y patios de algunas personas. Resiste muy bien el clima del lugar y resulta muy fácil su cultivo pues una sola hoja caída tiene la capacidad de generar raíces y formar así una planta nueva.

    Hay muchas cosas por aprender de la Tierra, nuestro hogar; especies por descubrir, fenómenos que comprender y un sin número de rincones por explorar. Cada descubrimiento puede parecerle interesante amigo lector, puede incluso llenarle de asombro por sus características como las que hemos comentado en este artículo sobre estas dos plantas útiles para nuestro jardín.


    *Escritores Latinos o sus redactores no promocionan el uso de ningún medicamento en particular ni ninguna medicina natural o alternativa. La elección de un tratamiento médico es solo responsabilidad del paciente quien debe buscar asesoría de especialistas calificados. La información publicada en este artículo es solo informativa y está sujeta a modificaciones.

sábado, 30 de julio de 2011

A través del espejo

Por Gabriel Montiel – Venezuela



    Recuerdo haber leído tiempo atrás, pero lamento no poder recordar donde, una historia aleccionadora; se trataba de una ilustración que enseñaba a tener un punto de vista apropiado sobre nuestras pertenencias y la manera como estas influyen en el trato que damos a otros. Decía más o menos como sigue:


    “Un hombre quiso dar un consejo a su hijo, le pidió que observara a través de su ventana y describiera lo que veía. El hijo dio un vistazo a través del cristal y durante unos minutos hablo de los niños que estaban en el parque, de las aves que volaban en el cielo, de los vecinos que caminaban en la acera; describió los árboles, los autos y otras cosas más. Luego el padre colocó un gran espejo en la ventana y le solicitó que mirara de nuevo. El joven un tanto intrigado respondió: -ahora no veo nada, bueno, solo a mi mismo-. El padre asintió satisfecho y agregó: -si hijo, así es; la vida a veces se compara a mirarnos a través de un espejo. Cuando dejamos que una película de plata se interponga entre nosotros y los demás, dejamos de contemplarlos a ellos y solo nos vemos a nosotros mismos”.


    En este relato la plata representa a las riquezas y los bienes materiales. ¿Pueden estos cambiar la forma en que vemos a los demás? ¿Hacer que nos comportemos como si no importara nadie más que nosotros mismos? La experiencia dice que si.


    Pero no solo es la plata o las riquezas lo que puede causar ese cambio en nosotros, también lo hace el poder y todo aquello por lo cual pudiéramos llegar a sentirnos grandes e importantes, o dicho de manera mas clara, mas grandes e importantes que los demás. Mirarnos solo a nosotros mismos significa no manifestar empatía hacia el prójimo y no se necesita explicar que la falta de empatía es un defecto que estropea las relaciones interpersonales, o por lo menos las dificulta.


    Si poseemos riquezas o autoridad; ¿Cómo podemos evitar que la película de plata convierta el cristal de nuestra ventana en un espejo? La respuesta es bastante sencilla, solo debemos tomar conciencia, recordar y tener presente siempre, que los demás son tan importantes como nosotros, que no somos superiores. No son nuestras posesiones las que nos hacen grandes. Un niño de tres años corre a los brazos de su padre, lo abraza cariñosamente mientras dice con orgullo: -¡Mi papi!- Para él, su papá es grande, es lo máximo. ¿Se imagina usted amigo lector que ese niño está pensando en las riquezas de ese padre? Claro que no, a ese niño no le importa si su padre es un magnate petrolero, o un maestro de escuela, o el hombre que vende periódicos en el kiosco de la esquina. Para él solo es su padre y eso es lo que cuenta. Pero claro, un pequeñín de esa edad aun alberga en su corazón inocentes sentimientos. Con el pasar del tiempo cambiará.


    Los demás merecen que los tratemos como nos gusta ser tratados nosotros. Esta es una regla llamada regla de oro y la enseñó Jesucristo hace ya muchos años. Reconozcamos la importancia de nuestros semejantes, mostrémosles empatía y así evitaremos estar mirándolos a través de un espejo.

miércoles, 29 de junio de 2011

Carácter apropiado para nuestros hijos

Por Gabriel Montiel - Venezuela



    Muchas veces hemos escuchado que alguien nació o heredó su mal carácter de algún familiar, tal vez su padre o madre o sus abuelos. Estamos tan seguros de ello por las similitudes que observamos en las formas de comportarse y reaccionar de estos. Pues lo cierto es que el carácter no se hereda. Lo que si se hereda es el temperamento, podemos tener un temperamento dócil o conflictivo, aburrido o divertido; y esta forma de ser y sentir sí la hemos adquirido genéticamente de nuestros padres.

    Los especialistas definen cuatro tipos de temperamentos diferentes sobre los cuales va a formarse el carácter.Pues resulta que el carácter no es más que el resultado de un temperamento modificado por las experiencias vividas, en el caso de los niños, de las experiencias, enseñanzas y cultura que sus cuidadores les imparten.


Desde aquí podemos intuir cual puede ser el resultado de dar a los niños, desde su más tierna infancia, un trato cariñoso instructivo, una formación paciente y una atención fundamentada en sus intereses. Con esta forma de educar y cuidar podremos tener niños más saludables, con un carácter aceptable y no lesivo de sus propias relaciones interpersonales que les garanticen un mejor desenvolvimiento como individuos en la sociedad actual.
   

   Ahora podemos pensar: ¿Quién forma el carácter de mis hijos? ¿Quiénes son los cuidadores en quienes confío la educación de mis hijos? ¿Asumo esta responsabilidad al 100%, o la comparto con algún familiar o algún maestro?; y la más importante pregunta: ¿Estamos logrando formar un carácter apropiado?
Un niño no nace con mal carácter, su mal carácter lo aprende gracias al entorno donde se desenvuelve y donde copia conductas principalmente de sus cuidadores. El carácter puede modificarse si las conductas apropiadas que manifieste el niño se refuerzan y se reprimen las indeseables (reprimir no significa maltrato, el maltrato refuerza conductas negativas). Debemos poner mucha atención para lograr ser buenos cuidadores.


    Una niña de algo menos de dos años toma un par de zapatos y se los lleva y trata de ponérselos en los pies al padre que está leyendo el diario en la sala. Este le ayuda un poco, le da las gracias y le hace sentir que ha logrado algo importante. Ahora la niña corre por la casa hasta la cocina donde su madre está ocupada y le grita con su escaso lenguaje: -¡Papi, papi, ti, ti, ti!- (nosotros sabemos lo que quiere decir la niña, que logré ponerle los zapatos a mi papá, ven a ver como lo hice) Pero la madre le responde bruscamente: -¡Deja a tu padre tranquilo, porque está ocupado!- y la pone en la silla para bebes donde la niña comienza a llorar y a retorcerse. ¿Qué efectos podrá tener esta experiencia en el futuro carácter de la niña? ¿Cómo variarían los resultados si la madre, con una gran sonrisa, atendiera a su hija, la acompañara hasta la sala y también la felicitara por su pequeño logro?
   

   Estimado lector, aplicar esto requiere de tiempo y esfuerzo, pero las recompensas bien lo valen; pues estaremos formando en nuestros hijos un carácter apropiado.

viernes, 3 de junio de 2011

La pluma del poeta


    Escritores Latinos, en su iniciativa de fomentar el buen gusto por la literatura, tiene el agrado de presentar en esta oportunidad un bello poema de la escritora venezolana Leyla Martin, quien comparte con nosotros su obra...



“El Cristofué de Manzanares”

El canto del Cristofué
Se escucha cada mañana
Y luego al atardecer
Con su rutina temprana

Es casi como un quejido
Que sale de su garganta
Es como un grito de auxilio
Por una herida en el alma

Ese hermoso pajarillo
Que de su trinar se ufana
En lamento ha convertido
El clamor de su añoranza

Yo lo miro cada día
Silente tras mi ventana
Y se transforma en poesía
El canto de su esperanza

Leyla Martin (Derechos Reservados - ANP -2008)




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